Recuerdos de Called to love en la JMJ 2011 de Madrid
La ciudad del oso y el madroño, suele vivir por estas fechas de agosto el abandono de sus gentes, que huyen hacia las playas para el disfrute vacacional. Esta ciudad y estas fechas, del 15 al 21 de agosto, fueron las elegidas para la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud; albergue amable aunque tórrido para una peregrinación prodigiosa de 450.000 peregrinos, 30.000 voluntarios, y un millón y medio de participantes por libre, incorporados a los actos centrales de la JMJ, presididos por Benedicto XVI y a multitud de actos organizados para dar calidez y acogimiento a peregrinos procedentes de todos los rincones del planeta. Una oferta cultural amplísima permeabilizaba toda la ciudad, sumergida durante esos días en el lema de la Jornada: “Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe”.
En la Plaza de Colón el Pontificio Instituto Juan Pablo II, nos ha ofrecido una propuesta expositiva novedosa y pedagógica: Called to love, Un cuerpo para la gloria de la mano de su Comisario, el P. Juan de Dios Larrú; recorrido expositivo pensado para iniciar un diálogo en profundidad con los jóvenes, contando con la colaboración de los Museos Vaticanos y el patrocinio de “Los Caballeros de Colón. Han trabajado en la elaboración del proyecto dichos Museos, expertos del Instituto en la Teología del Cuerpo, y equipos técnicos para todo el desarrollo expositivo, junto con la Fundación Gift&task y el personal propio del Instituto. La JMJ, por medio de su Departamento de Cultura, ha prestado una eficaz y excepcional colaboración, especialmente en la concesión del espacio, y en el apoyo con un voluntariado magnífico a sumar con los voluntarios del Instituto.
Benedicto XVI en el Escorial, ha subrayarado la centralidad del amor, al dirigirse a la intelectualidad universitaria católica en la JMJ: “No podemos avanzar en el conocimiento si no nos mueve el amor”. Called to love, ha sido una invitación a reconocer esa clave teológica y antropológica que precede a cualquier pregunta.
En el punto de partida, lugar de bienvenida del grupo de visitantes –eran visitas guiadas en grupos de unas 30 personas- Juan Pablo II sale a nuestro encuentro, como maestro humilde que iniciada una pregunta, deja hablar a las inquietudes y deseos humanos. Su pensamiento se hace invitación. “No es más importante, en absoluto, lo que yo os vaya a decir; lo importante es lo que vosotros me digáis”. La invitación se expresa en los cuatro idiomas de la muestra: español, italiano, inglés y francés.
Para facilitar, en el caso de visitas adultas, un tránsito tranquilo por la exposición, se invita a los padres a dejar a sus hijos pequeños en la guardería que se ha habilitado justo en la entrada (han desfilado miles de jóvenes, pero también muchos adultos y familias con hijos pequeños). También ellos van a aprender cosas interesantes como “ayudar a Miguel Ángel a pintar la Capilla Sixtina”.
Una galería fotográfica de la etapa wojtyliana de Cracovia, en Polonia, nos muestra la primera clave de bóveda de este argumento expositivo: Karolj Wojtyla, en ambientes campestres, un Karol en su edad madura, rodeado de jóvenes universitarios. ¿Quién aprende de quién? El mismo dirá que entonces “aprendió a amar el amor humano” y como consecuencia a preguntarse de un modo original sobre la condición humana. Nacía así una concepción teológica, que hoy conocemos como la Teología del Cuerpo. Una imagen final de ese conjunto nos muestra a Juan Pablo II, en sus días finales, rodeado en Roma por las familias nacidas del grupo de jóvenes del Srodowisko creado por él; se le ve exultante en su debilidad, al servicio de una misión: “vosotros sois la luz del mundo, la sal de la tierra”.
¿Qué és Called to love? Es el siguiente paso un audiovisual sugerente, nos proporciona las claves de la visita guiada: “Atrévete a amar” es a modo de despedida del video, el imperativo que abre una puerta de esperanza y llamada a la libertad.
¿Pero quién enseña a los jóvenes a materializar ese impulso, a caminar por esa senda de verdad? Se parte de una propuesta: “Cristo nos enseña a amar. 30 preguntas para acertar en la aventura más importante de la vida”. Una presentación breve del guía da entrada al experto, que de forma ágil, introducirá la senda de las 30 preguntas, algunas de ellas seleccionadas al azar y que van a permitir suscitar el interés, por medio de la exposición sucinta de respuestas y una conclusión dialogada. “El amor no es cosa que se aprenda, ¡y sin embargo no hay nada que sea más necesario enseñar!... Porque el amor es hermoso, los jóvenes, en el fondo, buscan siempre la belleza del amor, quieren que su amor sea bello”. Han sido 30 minutos abiertos a los grandes interrogantes de la vida y el amor.
La exposición, para quién se haya sumergido en la Divina Comedia de Dante, recuerda y asemeja a una visita guiada, que se eleva paulatinamente a cumbres desconocidas, ignotas, que finalmente desembocan en el Paraíso, porque el amor es así, hace cosas así. Una chica se retira del grupo sollozando, ¿Qué te pasa? Le pregunta uno de los voluntarios. “No podía imaginar que el amor fuese tan maravilloso”
Nos dirigimos a la zona del Stand, y el guía reclama nuestra atención por el camino hacia un panel fotográfico, “El deseo de una casa”, las imágenes recogidas por Nieves Asensio, han sabido materializar una teología del amor, con textos de Benedicto XVI, desde la originalidad de una casa, que recoge el sentido profundo de la comunión de personas.
Treinta años después de la fecha creación del Instituto -un 13 de mayo de 1981-, en la XXVI Jornada Mundial de la Juventud del 2011, el Instituto Juan Pablo II por primera vez, siendo una institución académica de posgrado, entraba en contacto directo con miles de jóvenes en la Pza. de Colón de Madrid, para aproximar la teología del cuerpo a la juventud interesada en visitar la muestra. Un stand daba cuenta de esta historia y de la propuesta académica propia del Instituto.
Un cuerpo para la gloria, es el broche de oro de la visita. “Un cuerpo para la gloria”, nos narrará en pantalla panorámica la percepción del cuerpo humano en la historia del arte desde los egipcios y su compleja visión de la vida tras la muerte, los griegos con su concepto de perfección y de inmortalidad; los romanos que elevaban a los hombres al estatus de dioses. El enigma del cuerpo durante muchos siglos ha resultado fascinante para las civilizaciones. Desde las cavernas de Lescault y la Venus de Willenberg, el cuerpo y sus capacidades han sido exaltados como sujeto específico del arte. Juan Pablo II percibía cómo estas obras llevan en sí, como escondido, un elemento de sublimación, que conduce al espectador, a través del cuerpo, al entero misterio personal del hombre.
Una narrativa muy directa, traducida en los cuatro idiomas de la JMJ, acompaña al peregrino en esta muestra prodigiosa, e ilumina desde las esculturas seleccionadas el cuerpo y el misterio de la muerte, el logos en el cuerpo de la Grecia Antigua, como lugar de conflicto, como instinto y razón, como esclavo del instinto; Apolo nos muestra la perfección del cuerpo, Afrodita, el amor, entre el deseo y el pudor. Con Roma y el helenismo se nos comunica el cuerpo del sufrimiento en el Laoconte, la fuerza y la apoteosis del hombre en el cuerpo atlético en las termas de Caracalla. La energía en el Torso del Belvedere, hasta llegar a la exaltación del emperador Claudio como Dios.
Al formularse estas preguntas el Cristianismo aporta una gran novedad porque revela el destino del cuerpo. La Capilla Sixtina, llamada por Juan Pablo II ”el Santuario de la teología del cuerpo” nos ofrece la última palabra en nuestro itinerario, en primer lugar en la visión del mundo creado, después en el horizonte del juicio definitivo que revela la verdad de todas las cosas. El Dios cristiano, como nos muestra Miguel Angel, no está asilado del mundo, sino totalmente comprometido con él, como nos muestra la actividad del Creador, al separar la luz de las tinieblas, o crear al hombre a la imagen de Dios.
Miguel Angel va a completar su obra, en la narrativa expositiva, y lo va a hacer con un contraste sublime y definitivo: el cuerpo caído de Adán y Eva, el cuerpo embriagado de Noé, representados en la bóveda de la Sixtina. Dios continúa obrando y ofrece su salvación a través de la carne de Cristo, en la historia de la salvación. En el Juicio Final, Miguel Ángel pinta a María al lado de Cristo, la nueva Eva que nace de su costilla, plenamente asociada al dinamismo del Resucitado.
La exposición concluye a los pies de María, no sin antes recoger las impresiones finales en una zona de actividades, llamada de forma significativa “Called to misión”, y dar ocasión a que los jóvenes dejen una petición manuscrita dirigida a Juan Pablo II que acaba saturando de forma abigarrada todos los espacios de los paneles disponibles, recubiertos de papel. Una última invitación completa la actividad, recortar una mano impresa en papel que se convertirá en flor, para dar lugar a un inmenso florero depositado a los pies de María, que recoge el simbolismo final, expresado por Juan Pablo II: el cuerpo se nos ha dado como una tarea. El Hijo nos da a María, la Madre del amor hermoso, y con Juan Pablo II también entonamos el Totus tuum (todo tuyo) María.
Sólo queda la foto final del grupo, un bello recuerdo de una exposición inolvidable. Más de cuatro mil personas han visitado la Muestra, desde el martes 16 al domingo 21 de agosto, la capacidad máxima que por motivos de seguridad permitía el Centro Fernán González. El programa Called to love ha incluido, además actividades complementarias, como una Vigilia para las Familias, celebrada el viernes 19, al anochecer y presidida por Monseñor Juan Antonio Reig, y la presentación de publicaciones recientes del Instituto, como han sido la edición castellana de “Llamados al amor, teología del cuerpo en Juan Pablo II”, de los autores Carl A. Anderson y José Granados; El destino del eros, del profesor José Noriega, y El amor: introducción a un misterio del profesor Juan José Pérez-Soba. Durante todo el evento de la JMJ una página web (http://calledtolove.com/) ha dado cobertura al evento, habiéndose completado con la participación en las redes sociales de Twenty, Facebook y una aplicación app “Called tol ove” para móviles.
Se nos ha mostrado un “todo” expositivo, que ha reflejado una unidad, la del peregrino que quema etapas de su camino, en busca de esa explosión de luz, que se encuentra por ejemplo en el Pórtico de la Gloria de Santiago de Compostela, o en la Misa de Cuatrovientos, como despedida final de la JMJ. La muestra de Called to love nos ha mostrado un itinerario-peregrinación, en consonancia con el mensaje para la JMJ 2011 de Madrid, donde el final se convierte en principio de renovación de vida, en una comunión. El peregrino en esta Muestra se ha sentido impresionado, como tuvimos ocasión de ver en múltiples testimonios; ante una invitación a que el corazón descubra el sentido vocacional de la existencia, donde Cristo es el Maestro insuperable y María el camino más seguro para ese discipulado.
Manuel de los Reyes Díaz